Valora a tu fotógrafo en tu condición de reportero

Imagen referencial

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El  principal deber de un informador consiste, naturalmente en recoger noticias para que éstas sean redactadas y publicadas, pero muchas veces es también parcialmente responsable de las fotografías, especialmente si su periódico las usa con profusión.

 

Si el reportero, mientras cumple sus funciones fuera de las oficinas, descubre súbitamente una posibilidad gráfica debe llamar inmediatamente para que acuda a un fotógrafo. Cuando éste se encuentra ya junto a él, ambos deben trabajar en equipo.

 

A veces, el joven armado de un lápiz y papel se cree superior, como literato, al fotógrafo que sólo acciona un disparador. Sin embargo, las encuestas demuestran que las fotografías superan casi siempre al material escrito, en cuanto a llamar la atención del lector, y todo periodista experimentado sabe que el fotógrafo es su igual, por lo que se refiere a capacidad, además de su aliado en cada misión. En momentos difíciles, cada uno puede ser, y a menudo es, el salvador del otro.

 

Puesto que rompe el hielo y mantiene la mayor parte de la conversación, el reportero suele encontrarse en condiciones de preparar una fotografía para su compañero fotógrafo. Este último, por su parte, puede guiar al periodista cuando la cobertura gráfica de la misión le lleva a descubrir ángulos que pueden pasar desapercibidos para el reportero. Ambos, fotógrafo y reportero, deben asegurarse cuidadosamente de que los nombres, señas y otros datos que obtienen sean idénticos. De lo contrario puede haber una discordancia entre el artículo y el pie de la fotografía. El tiempo extra que el reportero invierte en colaborar con su compañero, obteniendo fotografías, está siempre bien gastado, pues toda información ilustrada gráficamente tiene un atractivo instantáneo que le vale una posición privilegiada en las columnas de la Prensa.

 

Cuando un reportero cubre una misión donde existen posibilidades fotográficas, debe pensar que, si no colabora en la obtención de buenas fotografías, su noticia bien puede acabar en el último rincón de una página cualquiera o en el propio cesto de los papeles.

 

Notas seleccionadas del libro Géneros Periodísticos Informativos (1975) de Carl Warren.